Paseo musical: el canto gregoriano (audición de “Salve Regina”)”

Llamamos canto gregoriano al repertorio musical constituido por cantos que se usan en los oficios litúrgicos de la Iglesia católica romana. La tradición litúrgica de la Iglesia nos ha legado un conjunto de piezas vocales y monódicas compuestas a partir de palabras latinas de los textos sagrados. Por eso, el canto gregoriano ha recibido a menudo el nombre de Biblia cantada. Íntimamente relacionadas con la liturgia, las melodías gregorianas tienen como finalidad ayudar al desarrollo espiritual del hombre para comprender mejor y vivir más intensamente el don de Dios y la coherencia incomparable de le fe cristiana.

En los orígenes del canto gregoriano, se encuentra el repertorio romano compuesto esencialmente durante los siglos V y VI por la schola cantorum.

  • ¿En qué consiste el canto gregoriano?
  • ¿Quiénes eran los encargados de interpretar el llamado “canto llano” en los orígenes de la Iglesia?
  • ¿Cómo se llamaba el Papa que estableció las bases de lo que hoy denominamos canto gregoriano? ¿Alrededor de qué fecha se produjo?
  • ¿Cuáles son los tres elementos que conforman las distintas formas musicales?
  • ¿Qué objetivo pretende el canto gregoriano?

Fragmento de una partitura de canto gregoriano:

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Audición: “Salve Regina”:

Monjes de Notre Dame

  • Estilo:
  • Instrumentación:
  • Tempo:
  • Compás:
  • ¿Qué significa el vocablo “salve”?
  • ¿Cuál es la textura de la pieza que se ha escuchado? ¿Cuántas voces suenan a la vez?
  • A ti, ¿qué te aporta?

Salve Regina

Dios te salve, Reina
y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos;
y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh, clementísima, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!

Salve, Regina

Salve, Regina,
Mater misericórdiae,
vita, dulcédo et spes nostra,
salve.
Ad te clamámus,
éxsules fílii Eva.
Ad te suspirámus geméntes
et flentes in hac lacrimárum valle.
Eia ergo, advocáta nostra,
illos tuos misericórdes óculos
ad nos convérte.
Et Iesum benedíctum fructum
ventris tui,
nobis, post hoc exsílium, osténde.

O clemens, o pia,
o dulcis Virgo Maríae!

Al principio, el canto gregoriano puede parecer monótono. En verdad, es algo desconcertante para nuestros oídos modernos, acostumbrados a otras músicas quizás más espectaculares, pero a menudo menos profundas. En realidad, el repertorio gregoriano es un mundo complejo que reune varios siglos de la historia de la música. Es un mundo contrastado que va uniendo misteriosamente el entusiasmo casi delirante y la interioridad más delicada. Un mundo de paradojas donde la música se dilata y llega a su perfección en el silencio.