Beneficios y necesidad de la Música

Desde hace milenios, el placer de la música se halla profundamente arraigado en el hombre. Junto a la religión, la música se cuenta entre las necesidades espirituales más primigenias del ser humano. Ni siquiera en nuestro mundo tecnificado se ha atrofiado esta necesidad de música. Aunque la frase de Goethe «… un fenómeno como Mozart sigue siendo un milagro que no tiene mayor explicación» conserva aún su validez, y pese a que no puede aprenderse la percepción de la belleza musical, la forma musical requiere una explicación, del mismo modo que la técnica musical.

La música constituye una forma universal de lenguaje y de cultura. Desde siempre ha estado ligada a la vida del hombre y a sus circunstancias vitales. Por su gran tradición y por la riqueza de su patrimonio, constituido por su propia evolución histórica y cultural debe ser conocido y valorado por todos.

Tiene la música tanta importancia, que no se debe prescindir de ella. Las experiencias de los niños con la música son vivenciadas de tal manera que jugando, imitan, crean y descubren la voz, los sonidos, los instrumentos y el cuerpo. Cuando se ha recibido una adecuada educación musical se potencia la capacidad de razonamiento y el desarrollo lingüístico, se facilita el proceso lecto-escritor, la capacidad creativa, los procesos de socialización, etc.

El sonido y el ritmo de la música influyen en la motricidad y en la sensorialidad; el componente rítmico provoca reacciones motrices, mientras que la melodía está más relacionada con la afectividad. Cuando se percibe y se reconoce la melodía, se desarrolla la memoria. A través de experiencias musicales los niños llegan a los conceptos sobre la música, conceptos que acabarán por convertirse en el soporte funcional y en los materiales necesarios para la construcción de la estructura musical.